Manolo – Curiosidades del mar y artesanías
Galería Cromática, abril 2026, CDMX
Mi relación con los nombres es compleja. Toda la vida he lidiado con confusiones por tener dos nombres de pila y un apodo que funciona como nombre. Siempre he sido Manolo para las amistades, Manuel para los trámites y Fermín para maestros y personas que han decidido llamarme así.
Mis nombres son muy españoles: nací el día de San Fermín y mi padre era amante de la tauromaquia. Mi apodo, Manolo, aparece en negocios y lugares, aunque lentamente desaparece del espacio público junto con la dilución de la influencia cultural española en México.
La casa de mi infancia está en la calle 13 de Septiembre, en Xalapa. Algunos años hubo celebraciones, kermesse y partidos de fútbol entre los niños que vivíamos cerca del puente de los patos y los que vivían hacia la vía del tren, donde terminaba la calle.
Al mudarme a Ciudad de México descubrí que había muchas más calles con nombres de fechas que en Xalapa. Al viajar a otros países noté que esto no es común, lo que motivó investigaciones y proyectos que sólo pueden surgir en esta ciudad, que algún día contendrá el calendario completo en su geografía.
Las piezas de esta muestra abordan la nomenclatura y el paso del tiempo: nombres, eventos velados, rastros y huellas de la historia en lugares que antes tuvieron un nombre y hoy otro. La inmutabilidad de los nombres es una ilusión; es un relato que nos contamos para creernos permanentes.